
Varios estudios apuntan a que un consumo moderado de café se asocia a una menor mortalidad, pero puede tener efectos no deseados en algunos grupos de la población, por ejemplo en las embarazadas.
Según la Asociación Española del Café (AECafé), cada día bebemos alrededor de unos 65,5 millones de tazas de café en España, el 80% con cafeína: 46,5 millones en nuestras casas y 19 más en hoteles, restaurantes y cafeterías. Si incluyéramos a la población infantil, nos sale a 1,4 cafés diarios por habitante, y eso que no somos los más cafeteros: nuestro consumo per cápita (3,81 kg al año) se sitúa en mitad del de Italia, Países Bajos y Finlandia.
Los beneficios del café incluyen una reducción de la mortalidad y un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer, afecciones neurológicas, metabólicas -como la diabetes tipo 2- y hepáticas, como la cirrosis. El café descafeinado también presenta las mismas ventajas; eso sí, sea o no descafeinado, la mejor manera de notar los beneficios de esta bebida se obtendrán tomándolo solo y sin azúcar.
Aunque muchos estudios concluyen que el consumo moderado de café es “más probable que beneficie a la salud, que no la perjudique”, sus autores también recuerdan que la mayor parte de los trabajos evaluados son observacionales y que se necesitan ensayos clínicos sólidos para comprender si estas asociaciones son causales. Advierten, asimismo, de posibles efectos no deseados. Por ejemplo, en el consumo durante el embarazo, podría estar asociado al bajo peso al nacer, partos prematuros o abortos.
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