
Colombia es uno de los grandes productores de café, y en concreto es el tercer mayor productor del mundo en la producción de la especialidad Arábiga.
Los efectos del cambio climático plantean nuevos desafíos para la producción de café, pero un nuevo estudio de la Universidad de Illinois muestra que estos efectos varían ampliamente según el lugar en el que crecen los granos de café.
“Colombia es un país grande con una geografía muy distinta. La Cordillera de los Andes atraviesa el país desde su esquina suroeste a noreste. El café colombiano está creciendo actualmente en áreas con distintos niveles de altitud, y los impactos climáticos probablemente serán muy diferentes para las regiones de baja y alta altitud”, dice Sandy Dall'Erba, profesora del Departamento de Economía Agrícola y del Consumidor (ACE) y directora del Laboratorio Regional de Aplicaciones Económicas (REAL) de la Universidad de Illinois, Dall'Erba es coautor del estudio, publicado en Agricultural Systems.
El estudio se ha realizado desglosando el país en 521 municipios. Esto ha permitido valorar el efecto en global pero también en su detalle e identificar variaciones regionales significativas:
“Colombia no experimentará una reducción de la productividad en general. Pero al analizar el impacto en los municipios, vemos muchas diferencias que se pierden en la media nacional. Esto tiene implicaciones importantes para los caficultores que viven en un municipio frente a otro”, dice Ceballos-Sierra.
“Los municipios de baja altitud se verán afectados negativamente por el cambio climático, y miles de agricultores y sus familias en estas áreas verán comprometidos sus medios de vida porque es probable que la productividad caiga por debajo de su punto de equilibrio a mediados de siglo”, afirma.
Los investigadores analizaron los datos climáticos de 2007 a 2013 en los 521 municipios y evaluaron cómo afectaba la temperatura y la precipitación a la producción y rendimiento del café. Posteriormente, lo trasladaron en fechas futuras, de 2042 a 2061 por cada área municipal.
El estudio también concluye que las temperaturas beneficiarán a las áreas que ahora son marginales, y las áreas privilegiadas para el cultivo de café serán demasiado cálidas y secas. Estos efectos se podrán combatir con un buen proceso de riego.
Las conclusiones extraídas del estudio tienen importantes implicaciones para los productores de café y también para los políticos, que tendrán que reformular estrategias de acceso, construcción de infraestructuras como carreteras y sistemas de agua y electricidad en zonas menos accesibles.
“Examinar estas estimaciones regionales nos permite realizar predicciones y brindar sugerencias de políticas. Las estrategias específicas adaptadas al sitio deben orientar la forma en que la producción de café se adapta a las condiciones climáticas futuras en Colombia”, concluye Dall'Erba.
Los investigadores dicen que sus hallazgos también pueden aplicarse a otros sitios de cultivo de café, incluidos Hawái, California y Puerto Rico en Estados Unidos.
Fuente: Comunicaffe
